Johana fue testigo de un milagro que transformó por completo su vida. Durante mucho tiempo había sufrido accidente y quedo damnificada en su pierna, lo que le impedía caminar con normalidad y mucho menos correr. Su movilidad estaba limitada y cada paso representaba un gran esfuerzo.
Pero en medio de un encuentro con la presencia del Espíritu Santo, algo sobrenatural sucedió. El poder de Dios descendió sobre ella y en un instante su pierna fue sanada. El dolor desapareció, la debilidad se transformó en fuerza, y lo imposible se volvió posible.
Hoy Johana camina sin dificultad, corre con alegría y testifica con gratitud que Jesús sigue obrando milagros. Su vida es evidencia de que para el que cree, todo es posible. ✨🙏


